El Barrio: “Cuando mis discos dejen de gustar, cantaré el Cumpleaños feliz y listo”

El multitudinario artista gaditano se reinventó con su orquesta en ‘Esencia’ y ha reelaborado el material del exitoso trabajo anterior, Hijo del Levante, e incluido cuatro canciones inéditas, con un total de 15 canciones, el más amplio de sus discos, y entre ellas una colaboración con su admirado Peret.

Como bien cuenta en una entrevista a la emisora de radio TeleTaxi,“esa es de las pocas canciones que no es mía, es suya. A mí me gustaría que los beneficios de esa canción […] fueran destinados a la familia de Peret”.  Por eso, decidió sacarlo en un disco posterior a la grabación, “me parecía una falta de respeto sacarla en un disco para que la gente pensara que El Barrio se estaba aprovechando”, comentaba el artista.

Durante su descanso de 3 años, se dedicó a componer multitud de canciones y otro evento de gran particularidad que no fue muy sonado en los medios fue su boda. El cantante José Luis Figuereo, más conocido como ‘El Barrio’, contrajo matrimonio civil en el Ayuntamiento de Cádiz el 4 de Julio de 2014. El enlace se celebró a la una y contó con la asistencia de numerosos familiares y amigos del artista de Santa María.

El músico acudía vestido con traje de chaqueta azul con corbata morada y con su tan característico sombrero. Como dice  Justo Molinero, “en 3 años has tenido tiempo de casarte”, sin embargo el cantautor lo consideraba innecesario y cuenta que lo hizo porque sus hijas tenían muchas ganas y tras mucho insistir, se casó y terminó siendo un día muy especial.

El hombre del sombrero y los pendientes de aro ha reventado en 15 ocasiones el Palacio de los Deportes madrileño y figura entre los cinco artistas más vendedores del país. El Barrio despacha un millar de ejemplares en cada firma de discos. “¿La posteridad? a mí eso no me afecta, quiyo”, objeta él, escéptico y guasón.

Selu, como es conocido entre la comunidad barriera por su nombre José Luis Figuereo, comenta que se siente “una persona feliz, pero las dos cosas que más me gustan en la vida son la soledad y el anonimato. Siempre soñé con vivir de mi arte, pero nunca pensé que llegaría tan lejos en popularidad”, se sincera. “Ahora he ganado en confianza en mí mismo, pero solo pienso en lo mismo que todo el mundo: sobrevivir. Sé que la música es lo bastante ingrata como para que, con un par de discos malos, el público te dé la espalda”.

“Yo voy a seguir con mis cosas, con mis canciones. Puedes vestir al mono de distintas maneras, pero al final somos un mono”. Y cuando mis discos dejen de gustar, pues cantaré el Cumpleaños feliz en las celebraciones familiares, y listo…”.

Los tiempos han evolucionado por fortuna para El Barrio e incluso los argumentos de sus canciones se han ido enriqueciendo con temas menos evidentes (el maltrato a la mujer, el drama del Alzheimer, los juguetes para los niños), aunque el amor, en todas sus formulaciones y desenlaces, sigue primando por encima de cualquier otra cosa. “Mis canciones no son autobiográficas porque para ello tendría que estar separándome y volviéndome a arrejuntar cada año”, se carcajea. “Con todo, me considero un tío tremendamente imaginativo. Muchas veces se me ha acercado un seguidor a decirme que tal o cual letra parecía la historia de su vida. Si tuviera que dejar la música, siempre he pensado que sería bueno haciendo guiones de películas…”.

El Barrio es un nostálgico empedernido que echa de menos aquellas 17 primaveras (“los primeros acordes, las mariposas en el estómago cuando aparecía la chica que te gustaba…”) y adereza el estado de su Whatsapp con una declaración inequívoca: “Ser niño y morir en el intento“. Pero sabe que aquello ya pasó. “Yo juré amar la noche hasta que el primer llanto de mi primera hija me obligó a cambiar de juramento. Una persona con dos chiquillas y una reputación no puede quedarse con un litro de cerveza en la primera esquina o hacer sexo detrás de un coche”.

Muchos de aquellos colegas de los años mozos fueron descolgándose y siguen en soledad. “Son amigos que hablan entre ellos y no te llaman porque piensan: a Selu ya no le gusta la cerveza, solo el vino. Al rico a veces lo hacen rico sus amigos cuando te dan de lado, pero en realidad yo sigo siendo el mismo. Soy Selu, el que al volver a Cádiz se pasea por casa en calzones y el que, cuando terminemos esta entrevista, puede bajarse contigo a tomarse unas cervezas y una chistorra”.

Fuente: El País, La Voz Digital, QueMeDices, TeleTaxi.

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